Hasta aquí (por el momento)

Sí, creo que ha llegado la hora de tomarse un descansito. Después de dos años de publicación ininterrumpida, de más buenos que malos momentos proporcionados por este invento llamado “blog”, ha llegado la hora de parar un poco el carro.
Aún así, no será una pausa completa, puesto que voy a seguir actualizando La sesión golfa, aunque mi contacto con el mundo de los blogs seguramente no será tan frecuente como el que tenía en éste.

Siento cerrar esto, sobre todo porque ya iban cinco artículos que pensaba publicar pero que por falta de motivación y ganas finalmente no han visto la luz. Pero que ahí están, guardaditos.

Y nada, espero volver pronto con ganas y fuerzas renovadas, mientras, os dejo con el trabajo de meses y meses que con vuestra presencia ha quedado más que compensado.

Regresión onírica a la infancia

En ocasiones una obra audiovisual logra alcanzar ese poder que consiste en dejar grabadas en algún rincón de nuestro subconsciente sensaciones que se conservan intactas durante años y años. Hasta que algún día, muchas veces sin querer, volvemos a toparnos con esa sintonía y esa imagen que nos transporta de nuevo a ese lugar del que nunca quisimos marcharnos, más allá del espacio y el tiempo.

Todo esto viene porque hoy, después de muchísimos años, me he encontrado con la cabecera de un programa infantil de TVE de los años 80 llamado “El planeta imaginario”, con esa mezcla de tornillos, naves y aviones creadas a partir del uso de la técnica infográfica de entonces con la increíble y onírica sintonía del japonés Tomita Isao interpretando la obra clásica Arabesque de Claude Debussy.

Si algún día tuviera la oportunidad de gestar mi propia obra cinematográfica acudiría rápidamente a esta sintonía.

6 rarezas

El amigo Director’s Cut, ilustre visitante de este blog, me ha hecho llegar una cadena donde tengo que enumerar 6 rarezas -ni una más ni una menos- sobre mi persona. Ahí voy.

1. Me sucede algo extraño con los bazares chinos. Lo que venden no suele durar una mierda y lo que sirve para adornar es por lo general bastante cutre, pero aún así, hay algo que me induce a entrar siempre que veo uno y dispongo de un poco de tiempo.

2. Me encanta el campo y el contacto con la naturaleza, entre la que me gustaría habitar, sin embargo vivo en el centro mismo de una gran ciudad (¿?)

3. Soy un perfeccionista obsesivo. Ya sea porque he hecho un dibujo y no quiero ver ni un trazo de más, o por algo tan estúpido como haber decorado algo de una forma que no me acaba de dar buen rollo.

4. Mientras la mayoría de personas se fijan en el comportamiento de la gente, yo suelo fijarme en sus imperfecciones y rasgos menos agraciados.

5. No sé si es una rareza o no, pero no soporto comer pescado porque me gusta mucho comer a lo bestia y me corta bastante el rollo encontrar una espina, es como… si estás follando bien agusto y de pronto te pinchan los huevos o algo así. No deja de ser un placer más, ¿no?

6. Colecciono lo que puedo, cuanto más raro mejor. Cuando era sólo un crío me dio por coleccionar sellos, más tarde monedas y ahora vivo en un caos que va desde pelis raras, a libros que recogen historias de asesinos o hechos paranormales, pasando por antiguallas.

Y fin. Creo que cumplí. Ahora sólo me queda pasárselo a otros bloggers, que serán… serán… Rutenman (ay no coño que este soy yo), ¡Monik, Kuroi Yume y Rosenrod!

Buscando en el PC de los recuerdos, ¡¡uoh, oh, oh!!

Este fin de semana he aprovechado para pasarlo en casa de mis padres, a 200 kilómetros para ser exactos de donde yo vivo. Allí estaba aún mi ex-ordenador, intacto, con todos mis documentos. Fotos, canciones, e incluso películas y demás material del que ya ni me acordaba. Entre todo esto, había algunas tiras cómicas que durante una temporada -en la que por supuesto tenía más tiempo que ahora- me dio por hacer usando tan sólo el ratón y un programilla similar al paint. Lógicamente no se trata de ninguna maravilla del diseño informático -ni tampoco buscaba eso- y vistas ahora después de cinco años me resultan cuanto menos curiosas; así que no pude evitar enviármelas al correo para tenerlas guardadas en este ordenador, al menos aquellas que pude recuperar. Apenas un par de horas después de enviármelas ya estaba en el tren de camino a casa donde me esperaban los documentos que había hecho llegar hasta mi buzón de forma casi instantánea, en cambio, yo aún tenía un par de horas de camino por delante. Ojalá algún día viajemos tan rápido como los e-mails…

Me he cortado el pelo


Manolo. El del puente

Es normal cruzar el popularmente llamado “puente nuevo” de mi pueblo y ver corriendo o paseando en zapatillas de deporte y pantalones cortos , llueva o nieve, a un hombre de unos cincuenta años y de aspecto un tanto desmejorado. Y es que no ha existido aún adversidad climática capaz de frenar a Manolo cuando de enfundarse las zapatillas de deporte y salir a practicar su afición favorita se trata, la misma que desde hace años le valió la fama en todo el pueblo donde ya es toda una institución. Fue durante la multitudinaria “cursa popular”, donde gracias al apoyo de un pueblo volcado como nunca, consiguió alzarse con el premio “al más original”.


Arnold “Savasajer” -con quien asegura haber cenado en Bélgica- “Michael Jordan” o “John Wayne”, léanse estos últimos tal y como se escriben, engrosan su variada y extensa lista de referentes del mundo del cine o el deporte.

“Manolo el loco”, o “Manolo el del puente”, son solo algunos de los apodos por los que se le conoce en el pueblo a este personaje físicamente a medio camino entre el futbolista Romario y José Corbacho, y aquejado según se dice, aunque no todo el mundo lo afirma con la misma rotundidad, de una leve esquizofrenia. Suficiente por otra parte para proporcionarle una paga con la que poder vivir “a su manera”.
Hay que decir que Manolo además de haber supuesto toda una revolución en un pueblo muy arraigado a sus tradiciones y costumbres, ha llegado al punto de ser un referente entre muchos jóvenes del lugar -en más de una ocasión me he imaginado a Manolo corriendo con una legión de chavales siguiéndole como en Forrest Gump- llegando incluso a ser protagonista de un tema musical del grupo de rock local por excelencia, Tanifot.
Pero Manolo no sólo despierta admiración entre el sector juvenil, sino que además es una de las pocas distracciones en el pueblo para la gente de la tercera edad. Por ejemplo, es habitual que utilice un banco donde están tomando el sol un grupo de ancianos para sujetarse los pies y marcarse una sesión de abdominales. Además, es un auténtico agitador de masas, en muchas ocasiones se le puede oír explicar resentido y a grito pelado su ya típica historia del gitano que le robó cinco millones, mientras deambula por el casco antiguo, el lugar más concurrido por esta gente.

Y por si todo esto no fuera suficiente, Manolo también es reportero. Concretamente el primer reportero ecológico. Para crear el efecto de una grabadora se sirve de un paquete de cigarros vacío que recoge del suelo y con el que entrevista a todo aquél que se preste desinteresadamente. Sus entrevistas suelen ir vinculados a los únicos temas que parecen incumbirle (es aficionado, cuando intentas llevar una conversación con él, a cambiarte radicalmente de tema para hablar de ellos), el mundo del deporte y el urbanismo. Es tal el apego que Manolo tiene hacia esta última cuestión que una vez me confesó mientras reposaba tumbado en el suelo de la plaza de mi barrio, que antes de morir quería que le concedieran dos deseos: uno, morir con los brazos en cruz como su hermano, y el otro, que hicieran un puente desde el barrio al supermercado Sabeco, que se encuentra al otro lado del río (para cruzarlo actualmente hay que pegar una vuelta considerable si partimos del barrio)

De un tiempo a esta parte, ya no puede verse a Manolo en otro sitio que no sea su amado “puente nuevo”. Desde donde además de deleitar a una gran multitud de vehículos que lo transitan diariamente con su vestuario consistente en un gorro y una chaqueta de chandal verde fosforito, regala en un arrebato de virtuosismo algún solo de guitarra al aire o alguno de sus espectáculos típicos, como ponerse a torear a los coches que se acercan hacia la rotonda.
Lo último que he sabido de Manolo es una anécdota que tenía como protagonistas a su madre, un “tachis”, y un “intrépetre”, que es lo que según Manolo necesita su madre para entender a la gente.

Para concluir, echaré mano de una frase que nuestro protagonista me dejó en mi hasta ahora último encuentro con él y que, la verdad, da bastante que pensar:
-Ellos dicen que estoy loco, pero los locos son ellos.

Puede parecer una frase manida, e incluso tópica, pero en boca de alguien como Manolo incita a la reflexión. Es como si en el fondo el bueno de Manolo se estuviera riendo de nosotros.

Votamicuerpo

Llevaba tiempo queriendo dedicarle un post a una de las páginas que, además de dar rienda suelta al afán de exhibicionismo de muchas personas, está revolucionando la forma de entablar relaciones a través de Internet, hasta el punto de convertirse en lugar de referencia para buena parte de internautas de nuestro país ansiosos de conseguir plan. Me estoy refieriendo, cómo no, a la página Votamicuerpo.com


Chico arquetípico de votamicuerpo.com

Antes de nada deberíamos detenernos a hablar un poco por encima de lo que vendría a ser el usuario típico de esta página. Estaríamos hablando básicamente de un hombre o mujer de edad comprendida entre 15 y 30 años, asiduo a los gimnasios, centros de belleza, tiendas de piercings y tatuajes, y discotecas, o lo que es lo mismo, personas para las que el aspecto exterior y el culto a la imagen cobra una especial relevancia. Suponemos que para lograr contrarrestar su nivel cultural y visible carencia de facultades mentales, como demuestran claramente cuando pasan a la acción e intentan conquistar a otro sujeto intercambiando poco más que una línea de diálogo e inmediatamente su móvil o, en este caso, dirección de messenger. He aquí un ejemplo del típico mensaje que puede encontrarse perfectamente en cualquier pie de foto.

robertillo222
hola preciosa q tal? m yamo roberto y soy d sevilla mi msn es dj_turbo2@hotmail.com agregame si kiers y ablamos un besazo wapisima

Un tipo de mensaje bastante habitual en esta web y que, la verdad, da bastante que pensar sobre el tipo de gente que se comunica a través de ella. Pero lo mejor es que, como ya hemos dejado entrever anteriormente, esto no es motivo de vergüenza para la comunidad de Votamicuerpo, sino más bien lo contrario, ya que escribir en lenguaje sms además de molar más, resulta más inteligible para el resto de usuarios.

En realidad, lo importante aquí es la foto, cuya utilidad más practica a mi modo de ver, es la que se le ha dado en numerosos foros, como podemos apreciar en la imagen siguiente, en la que después de ridiculizar a un chaval sudamericano que va de duro a partir de un análisis del entorno, lo han sentado sobre el regazo de un personaje con intenciones “poco tranquilizadoras”…

De hecho, podríamos asegurar sin miedo a equivocarnos, que uno de los secretos del éxito de esta página reside en la simplicidad de su mecanismo. Tan sólo es necesario registrarse de forma gratuita y a partir de aquí, y sin necesidad siquiera de mediar palabra, comenzar a intercambiar direcciones de messenger. Lo que además de restar complicaciones para sus usuarios, les deja mucho más tiempo para cultivarse en solariums, tiendas de ropa, etc.

¿Qué más? No deberíamos dejar escapar la oportunidad dentro de este repaso de mencionar otros elementos destacables en este tipo de páginas, como los collages fotográficos, verdaderas obras de arte visual. O esa moda de fotografiarse con un chupete en la boca (¿de dónde saldrá esa costumbre tan gilipollas?). Así como esa extraña e irritante tendencia en alza que consiste en copiar actitudes y vestimenta que provienen de la etnia gitana.


(foto y texto reales extraídos de Sexyono.com, otra que tal baila)
Su hijo podría estar leyendo este artículo.

Ahora ya sólo me queda animaros a que os déis una vuelta por estas páginas y contempléis su increíble y diversa fauna, al tiempo que sois testigos de su condición de retrato social de lo que posiblemente responda al perfil del típico joven español del extrarradio.

Tipos ciclados, calcomanías andantes, macarras de medio pelo, metrosexuales admiradores de David Beckham, crías en celo pintadas como un actor de kabuki, feas y feos que se creen guapos. Con un panorama tan prometedor, ¿quién puede evitar la tentación de empezar a registrarse?

Los Oscars me dan ganas de vomitar

Se acercan los Oscars de Hollywood, la celebración del glamour por excelencia, donde las estrellas más in del planeta se congregan, embutidas en joyas y vestidos ultra-caros, para desfilar sobre una alfombra roja rodeada de flashes y un sinfin de fervientes admiradores.

Este año, al menos, y para alivio de muchos españoles, vamos a librarnos del típico pavoneo de Pedro Almodóvar, ya que ni tan siquiera ha sido nominado. Además de la paliza constante que esto supondría por parte de diversos medios de comunicación de este país.


Glamour, protagonismo… sólo de pensarlo me pongo brutote.
(el bajito del dúo sacapuntas más Jesús Quintero)

Quien sí ha sido nominada es Penelope Cruz, quien seguramente no se hará con la estatuilla, pero que por el el hecho de haber sido nominada vamos a tener que aguantar en decenas de reportajes.
Hoy mismo sin ir más lejos, he sido testigo de uno de esos repulsivos reportajes previos a los Oscars del estilo “¿qué llevarán las estrellas de Hollywood en los Oscars?”, y del cual tengo que destacar uno de los capítulos donde hablaban de los familiares de las estrellas y que dice mucho sobre el verdadero significado de estos eventos y el tipo de engendros que en ellos se concentran. En el mismo podíamos ver estrellas tan dispares como Keanu Reeves, Tom Cruise, Angelina Jolie o Jessica Simpson (¿y ésta de dónde sale?) acompañados por sus hermanos o padres.
Aunque por un lado tengo que decir que Keanu Reeves goza de mi simpatía, ya que no le importa dejarse ver en estas celebraciones acompañado de su poco agraciada hermana, por otro, me huelo que lo más común es hacer algo parecido a lo que hizo la tal Jessica Simpson, quien incapaz de enfrentarse a la vergonzosa experiencia que le debía suponer exhibir a un padre viejo, arrugado y poco atractivo, decidió pagar una millonada para que le pusieran cara de SOPLAPOLLAS. Por lo visto Charlize Theron hizo lo propio con su progenitora.


¡Ahoda mi papá… mola! ¡jejej!

Creo que a nadie le puede caber la menor duda viendo este tipo de reportajes, que estamos ante lo que podríamos denominar: la celebración mundial del pijismo, donde el cine es lo de menos y lo más importante es concentrar al mayor número de egocéntricos por metro cuadrado, al tiempo que dejan entrever aquello que la industria de Hollywood (como su propio nombre indica) nunca ha dejado de ser, un negocio de pura imagen y mercadotecnia, y nada más.

Pelis de zombies. “La Resurrección de los Muertos”

Mientras rememoro temas como I Only Want To Be With You y descubro otros gracias a la inmensa lista de las 100 mejores canciones del pop que ha elaborado Mr. Glasshead, y de la cual os dejo aquí un enlace, me dispongo a hablaros de una de las últimas películas de este subgénero que más me ha sorprendido, pese a no haber gozado de una importante popularidad. Os estoy hablando de la producción francesa “La Resurrección de los Muertos”.


Cariño hazme un muertito viviente, va…

Imaginaos por un momento que vuestros seres queridos fallecidos en los últimos diez años, resucitan y vuelven de nuevo a la sociedad para recuperar su vida anterior, con todo lo que eso conlleva. Hijos que vuelven con sus padres, novios que vuelven con su pareja, compañeros de trabajo que regresan a ocupar de nuevo su puesto de trabajo, etc.
Esta es la premisa de la que se sirve este film para introducirnos en una atmósfera de terror malsana que logra envolvernos desde que empieza el metraje -que por cierto va al grano como a mí me gusta, ahorrándose las típicas introducciones de personajes- hasta que acaba, sin echar mano de artificios baratos tan típicos del cine de terror actual.

Otro de los puntos a favor de “La Resurrección de los Muertos” es que pese a no encontrarnos ante seres putrefactos que se alimentan de humanos, sino con personas normales, no deja de lado la verdadera esencia de las buenas películas de zombies y nos brinda imagenes de estos no muertos en estado aletargado inundando las calles mientras buscan su apreciado hogar.


Han vuelto a la vida en masa, pero al menos están más tranquilos que las abuelas en rebajas.

Además supone toda una sorpresa para mí, ya que es difícil encontrarse a estas alturas en este tipo de cine una película capaz de tomarse en serio a sí misma y que intente, en la medida de lo posible, resultar creíble; de ahí que asistamos al tratamiento al que son sometidas algunas familias por parte de los psicólogos debido al lógico estado de shock que les supone ver devueltos a la vida a sus familiares, o el cambio que supone la llegada de los no muertos para una sociedad desbordada ante una invasión de estas características.

Sólo lamento que a partir de la mitad del metraje la película se torne un tanto repetitiva y no vaya más allá del excelente planteamiento inicial, convirtiendo lo que podría haber sido un excelente film en, sencillamente, una de las últimas propuestas más interesantes de este maravilloso género.

Pallús, the adventures

En este post nos dedicaremos a ir más allá en cuanto a la figura del bueno de Pallús, centrándonos en algunas de las historias más sobrecogedoras protagonizadas por uno de los personajes más extraños de entre todos los personajes extraños que he conocido. Un tipo excesivamente retraído cuando está sobrio, y alarmantemente peligroso en estado ebrio.

Nada le haría sospechar jamás a su família ni a su círculo de amigos que este grandote aficionado a los “coquets” (bollería casera) de la mama, poco dado a las salidas nocturnas y con cara de no haber roto nunca un plato acabaría en un pozo sin fondo de delincuencia y excesos provocados por el abuso de alcohol y sus no muy recomendables influencias.


La siempre inexplicable e inquietante mirada de Pallús.

Todo empezó una noche de verano en Salou. Aparcamos el coche, y nos disponíamos a hacer un botellón cerca de la playa. Gaikel empezó a servir el vodka con limonada uno a uno. Hasta llegar a Pallús que, con su acostumbrada mirada distraida, se mostraba algo reacio a emborracharse como el resto.
–Trae el vaso Pallús –Gaikel empieza a llenar el vaso
–¡Vale, vale, ya está! –exclama Pallús, cuando Gaikel siquiera había llenado la mitad del vaso.
–¿sólo esto? Anda toma, bebe, que es por tu bien –Gaikel le llena el vaso hasta rebosar, cargándolo con máz vodka de lo habitual.

Y nació la mítica frase “bebe, que es por tu bien”, que, para postre, daría paso a la particular debacle del señor Pallús.
Aquella noche, entre saludos bastante salidos de tono a las chicas que pasaban por allí, del tipo: “ei guarra hola! ahahaha”, y la caída de morros contra la arena de la playa mientras se reía a carcajada limpia, salió a relucir el verdadero Pallús que llevaba dentro pero que nunca antes había mostrado al mundo debido a su principio de autismo, y nacía, además, en el seno de The Mamotretos su verdadera estrella, la misma que en un futuro acabaría adoptando el sobrenombre de “Lluspa” (Pallús con las sílabas invertidas) como homenaje a su doble conducta, tan común en los psicópatas.

El mito de Pallús, sin convertirse en Lluspa, es decir, sin beber, también fue creciendo por otro lado. Pallús, además de una amenaza pública, se convertía en uno de los delincuentes buscados por la ley de más poca monta que se conocen. Ya que, como he manifestado al principio, otra de las cosas que ayudaron a provocar el particular descenso a los infiernos del bueno de Pallús fue su círculo de amigos, y, especialmente, su “mejor amigo” Gaikel, quien comenzó a introducirlo en una espiral de continuos fraudes a través de Internet (usando la cuenta corriente de su padre, y no la suya o la de Gaikel, dando muestras de su ilimitado intelecto), falsificación de billetes sirviéndose de su impresora casera, y contribuciones de forma obligada a las continuas gamberradas de sus amigos -él casi siempre se negaba a realizarlas- actuando como improvisado chófer, y sirviéndose del coche también de su padre. Todo esto provocó que sobre el bueno de Pallús -bueno, más bien sobre el bueno de su padre- cayeran todas las denuncias habidas y por haber. Hasta que al fin sus padres, en un alarde de pallusismo al estilo de su hijo, decidien poner fin al problema cortándolo de raíz. ¿Cómo? Dejándole sin Internet. Que ya me explicaréis, qué tiene que ver una cosa con la otra.

Aunque, más tarde, al ver que la primera solución que habían encontrado para su hijo no funcionaba, los padres de Pallús decidieron como último recurso limitar las salidas de su hijo. Pero aún así, éste no dudó un momento en volver a actuar una y otra vez.
Por ejemplo, se nos ocurrió hacer una sección voyeur para la web que teníamos, y pusimos a prueba, una vez más, hasta donde llegaba el desconocimiento sobre las diferencias entre el bien y el mal del amigo Pallús, proponiéndole, medio en broma, una serie de filmaciones en los lavabos de mujeres de una discoteca a la que acudiríamos. Y éste fue el pallusil resultado.

Pero el mundo pallusil daría lugar a muchas otras grandes anécdotas. La mayoría protagonizadas por su alter ego Lluspa. Como la fuga en coche (esta vez el suyo propio, que por cierto le compraron sus padres seguramente para evitar que volvieran a denunciarlos por su culpa) que realizó a la vista de un control de alcoholemia, con parada del mismo Pallús en un semáforo en rojo incluida y gracias a la cual los Mossos d’esquadra pudieron rebajar distancia para detenerlo y sacarlo a punta de pistola, con la consiguiente gran frase pallusil de la noche:
–¿¡Estás loco o qué!? ¡¡qué haces apuntándome con una pistola!! ¡¡podrías haberme matado!!

Lo mejor fue que repitió esta frase durante todo el tiempo que duró la detención. Y aprovechó la única visita a la que se tiene derecho durante la noche que se pasa en comisaría para, en lugar de avisar a uno de los amigos que habían salido aquella noche con él, citar al Mosso que lo había apuntado con la pistola, y continuar reprochándole su acción.
O el ya mítico momento en que, después de pasar una noche de alcohol y fiesta en Benidorm, nos acostamos y al poco tiempo empezó, sin venir a cuento, a sacudirnos la tienda de campaña desde fuera mientras gritaba: “¿¡Qué!? os gusta, ¿¡eh!?”. Por supuesto salimos con un “piedro” en la mano tras él. Pallús corría y se escondía como nunca lo había hecho mientras gritaba cosas como: “¡¡Va, venid, va!!”
U otra gran historia que ya di a conocer en su momento, hace un par de posts, como protagonista absoluto de un fin de año repleto de emociones.

Y poco más que añadir, porque me temo que estoy haciendo este post algo largo. Sólo espero que al menos hayan disfrutado de lo lindo con algunas de las peripecias más sonadas del amigo Pallús, quien espero que en un futuro, no muy lejano, siga dejándonos perlas como éstas. Y os dejo con una de mis frases favoritas de nuestro personaje, surgida de la siguiente conversación.
–Ei Pallús, ¿vienes de putas?
–No –su amigo sorprendido ante la tajante respuesta de Pallús, un completo enfermo y asiduo a los clubes de alterne, insiste.
–¿por qué no?
–no sé…… (típico silencio pallusil), lo encuentro frío.
(y se vuelve a hacer el silencio)

Ahora ya sólo me queda despedirme diciendo:
Larga vida al pallusismo.