La petite claudine

Los inicios de La Petite Claudine se remontan al año 2003, y la historia de la bitácora tal como hoy la conocemos, comienza a partir del 2004, cuando su autora, en un afán por posicionarse como una auténtica fuera de serie dentro del medio tuvo la brillante idea de escribir en mayúsculas. Hasta que un par de años después, reflexionando detenidamente, acaba dándose cuenta de que era importante escribir en minúsculas para darle un toque como más… minimalista a su bitácora. Pues hay que aclarar que si por algo destaca el blog de La Petite Claudine es por su “exquisito” gusto estético a lo Agata Ruiz de la Prada. Pero de eso hablaremos más adelante


Dios mío, no me maten! no sé nada de esa tal Petite Claudine…

Y bien, empezaremos por detenernos en uno de los aspectos, a simple vista, más llamativos de La Petite Claudine, aparte del ya mencionado aspecto visual. Hablo de la clara tendencia de su autora a redactar textos cuanto más retorcidos e ininteligibles mejor. Algo bastante propio de la gente que prefiere aparentar algún tipo de erudición o intelectualidad antes que facilitarle al lector su comprensión en la medida de lo posible y así resultar un poco más amenos, y, por qué no, de paso más divertidos. Dicha tendencia a la pedantería por parte de su autora repercute en la medida que en este blog nos encontraremos con tremendas parrafadas farragosas y cargantes, con un estilo a medio camino entre “Mondo Brutto” y “El blog de Borjamari”, complementados con otros posts que simplemente se limitan a mostrar fotografías (supongo que para tapar de paso una considerable falta de ideas, no vaya a ser que al final tenga que terminar hablando de las tapas de un libro… ups! si ya lo ha hecho) intentando reflejar la sensibilidad de su autora hacia imágenes de estética cool, ya que La Petite Claudine además de ser una muchacha muy culta que siempre escribe sobre libros y personajes que queda bien ponerlos -dado su dudoso interés- porque no los conoce ni Dios, es toda sensibilidad ante este tipo de imágenes la mar de chic.


Gracias a La Petite Claudine tipos como éste han aprendido que la estética y el diseño son algo fundamental

Retomando el estilo narrativo de La Petite Claudine, me gustaría dejar constancia aquí de uno de sus escritos tan característicos. Se trata tan solo de un pequeño fragmento extraído de uno de sus textos, donde nuestra protagonista habla de una cierta persona que, según dice, se encarga de ejercer de juez dentro de la sección de comentarios, ya sea entre los lectores como, inclusive, con el propio autor. Un tema sin duda de suma importancia que ya no nos dejaba pegar ojo.

En la blogosfera, el colectivo tiene efectos mucho más interesantes. Ya no es solo que la existencia del observador -en moderado número, el público; a gran escala, la audiencia- sea un factor determinante (del gato de Schrödinger a Bertold Brecht, esto ha sido explicado muchas veces). La distancia objetiva que se abre entre el autor de un libro o el director de una película se ha cerrado de golpe y el realizador ha bajado de su pedestal para convertirse en un igual, como el hijo de los vecinos que fue contigo al colegio y de repente se pone a hacer cortos. Y la tendencia más fuerte del colectivo para con un igual no es mejorar ni compartir sino normalizar y censurar, que en términos de laboratorio cultural son la misma cosa. Sigue leyendo… (si eres capaz)

Al leer algo semejante uno puede llegar a pensar desde un punto de vista bizarro que el verdadero objetivo de algunos de sus avispados lectores pase por sentirse un verdadero arqueólogo intentando descifrar el verdadero significado de semejantes jeroglíficos. Desde otro punto de vista que no sea éste me cuesta entender por qué goza de algún tipo de repercusión.


La Petite Claudine puede ser comprendida siempre que se contemple desde un prisma intelectual, como éste avispado lector

Por supuesto, no voy a dejar de comentar otro de los rasgos característicos de este blog, los posts con textos íntegros en inglés; algo que acaba por confirmar aquello que todos ya nos temíamos: La Petite Claudine no es una bitácora apta para todo tipo de público. Y si no, ¿por qué si su autora entiende inglés no se molesta en poner un breve resumen o una traducción digna en castellano para todo aquél que no entienda la lengua de W. Shakespeare? Supongo que la explicación es bien sencilla, ya que el lector de La Petite Claudine sólo puede disfrutar de este blog encontrando brillante la pedantería, algo de lo que adolece en gran medida su autora.

A favor, debo decir que la autora de La Petite Claudine tiene buen gusto a la hora de elegir imágenes de tías buenas (aunque, aparte de demostrar con que su autora es lesbiana, no vengan muy a cuento) o alguna imagen minimamente curiosa.

Bienvenidos/as

Como podéis comprobar finalmente he acabado por sucumbir al dominio wordpress, donde no sólo la plantilla es más ‘chula’ si no que cuento con muchas más opciones a la hora de interactuar con el blog. Como véis también he decidido cambiarle el nombre a: diario mamotreto. Lo de “mamotreto” es una larga historia a la que posiblemente le dedique un post más adelante.

Y aprovecho para contaros por encima de qué va a ir este nuevo blog. Básicamente me gustaría tener una cierta variedad en los posts, como ya más o menos pretendía en la anterior bitácora, tratando todo tipo de temas, y cuando digo todo tipo de temas me refiero desde la crítica a un blog, como a una película o disco, pasando por el retrato y crítica de un cierto sector de la sociedad o de un suceso en particular. Teniendo en cuenta que personalmente me motiva lo feo, deforme y enfermo, inevitablemente el bizarrismo se verá reflejado en este blog. Y como novedad, voy a prestarle una mayor atención a una sección que más o menos ya inauguré en mi anterior periplo como bloguero, pero que apenas traté, y que aquí llamaré: “galería de personajes”, así como una mayor afluencia de “relatos” cortos.

He incluido (como podéis comprobar) dos entradas del blog anterior por aquello de no verlo tan vacío, y como ejemplo de lo que iréis encontrando en este nuevo blog.

Espero veros por aquí. Un saludo!