La Estufa eléctrica

Llevo varios post dejando de lado la sección de blogs infumables, de hecho desde que tengo este nuevo blog aun no la he retomado… Pero hoy algo me ha hecho reflexionar y decirme… carai, parece que merece la pena continuar con ella. Se trata del blog La Estufa eléctrica.

Para empezar a hablar de la dimensión de este blog hay que hacer especial hincapié en una de las premisas esenciales de su autor para darle forma. Se trata de la aversión que, según dice, mantiene con los blogs, cuando paradójicamente él hace uno. Como véis esto ya empieza a darnos una idea del afán de 6dedosgordosdelpie (como se hace llamar el autor de este blog) por acaparar protagonismo de forma barata, propio de aquellos que no tienen nada nuevo que contar y se amparan en ir de “outsiders” o en demostrar lo “diferentes” que son respecto a los demás.

 
Ei amigos, pasaos por La Estufa Eléctrica, donde lo “bizarrín-guay” y las fotos toscamente ampliadas campan a sus anchas!

Pero sigamos indagando en la figura del autor de La Estufa eléctrica comentando su afán por dárselas de “humorista genial”, cayendo continuamente en la autocomplacencia, del tipo: “qué listo y agudo soy” en cada uno de sus posts. Lo cual hace que sus coñitas, al estilo de La Hora Chanante del cual seguramente es seguidor, sean pasto de los que se creen super graciosos, surrealistas y abanderados del mal gusto políticamente incorrecto por hacer bromas en plan “esto demuestra una vez más que Hitler no era tan malo como lo pintan”, y cosas por el estilo, ignorando que el verdadero humor tiene más gracia cuanto menos forzado y más espontáneo suena. 
Como muestra de su incontestable humor y agudeza crítica lean este artículo donde habla de la presentadora Eva Hache.

Nunca he soportado a la gente que va de listilla por criticar lo obvio y evidente, pues no parece demasiado difícil darse cuenta de que el ingenio de Eva Hache no está a la altura de los grandes. Lo peor es que la escasez de recursos de estos cracks de lo insólito acaba llevándoles a la descalificación hacia la misma persona, aun cuando no está justificado, como es el caso. Me parece que de no gustarte como humorista a ponerla como alguien despreciable -que no me parece particularmente que lo sea-, como en el artículo de arriba, hay un paso.

Otra de las virtudes de 6dedos, es su faceta de crítico. Miren si no esta crítica que nuestro Carlos Boyero de los blogs hace sobre La joven del agua de M. Shyamalan.

“En efecto, el último prodigio de M. Night Shyamalan no responde a ningún tipo de crítica, calificción por notables, sobres y suficientes, o aglomeración de estrellitas. Es algo más. Y ojo, porque esto se lo dice uno que salió agriado de El Bosque.
No acostumbro a etiquetar como clásico una película recién despego mis glúteos del asiento, pero hay algunos casos que claman al cielo, al infierno, y a los libros de historia del cine. Estamos ante uno de ellos. Habrá que esperar mucho tiempo hasta que se asuma esta obra como maestra, mientras fermentan ladridos (y ladrillos) semejantes a los de arriba. Sin embargo yo, iluso, ansío el instante de deleitar mi retina con su revisión plácida, dentro de un tiempo, cuando los digos se maquillen en diegos y el bloggero de pro extinga sus incendios coléricos. Se hará justicia.
No habrá crítica, no señor, ni largas excusas y explicaciones temerarias ante amigos indignados por mi lazarilla recomendación (de hecho, tampoco habrá de eso). La joven del agua es un orgasmo (múltiple) de difícil digestión, obra compleja de descubrimiento tardío y voluntario. No seré yo quien intente hacer entender, quitar vendas y abrir veredas, pues ésta es una película que no exige una asimilación matemática. ¿Quién es el gilipollas que puede negarle el poético derecho a la autodeterminación cultural?”

Antes de nada, una pequeña matización en referencia a la crítica que acabo de citar: “La joven del agua es un orgasmo (múltiple) de difícil digestión“. Me parece que con esta frase queda más que patente la poca credibilidad del supuesto crítico, más que nada porque me cuesta creer que una película a la que califica de obra maestra absoluta sea “de difícil digestión”, ya que una película que realmente merece ese apelativo no puede hacerse nunca de “de difícil digestión”.
En fin, como podéis comprobar, otro intento más por despuntar haciéndonos creer que es un tipo capaz de comprender lo incomprensible, aunque La Joven del agua sólo sea una película más, y como él mismo comenta: “de difícil digestión” y que “no exige una asimilación matemática” (frase que yo entiendo como que no entra de las pautas cinematográficas y por ello no podemos ser capaces de entrar a valorarla si no somos genios en potencia) porque a lo mejor corre el riesgo de quedarse en bragas.

 
Gracias a La estufa eléctrica por ser el único blog capaz de entenderme. Muchas gracias. Er… ¿te gustan las pelis de gladiadores?

Pero no quiero ser injusto y romperé una lanza a favor del autor de La Estufa eléctrica, el cual me increpó después de dejarle un comentario sobre uno de sus artículos -concretamente el del enlace que he dejado más arriba- en el cual daba a entender que me parecía de mal gusto utilizar insultos en una crítica. Tengo que decir que, al menos, después reflexionó, y ya más calmado se mostró como una persona más razonable. Además, tiene un buen reclamo para el público masculino en la cabecera. Lástima que el resto del blog acabe defraudando.

Y ya poco más que comentar; conociendo el carácter de 6dedosgordosdelpie es posible que esta crítica también le siente mal, pero confío en que sepa asimilar que hay gente que puede hacer una crítica en torno a su blog de la misma forma que él hace las suyas. Y, por lo que he podido ver, bastante más duras que ésta.

La petite claudine

Los inicios de La Petite Claudine se remontan al año 2003, y la historia de la bitácora tal como hoy la conocemos, comienza a partir del 2004, cuando su autora, en un afán por posicionarse como una auténtica fuera de serie dentro del medio tuvo la brillante idea de escribir en mayúsculas. Hasta que un par de años después, reflexionando detenidamente, acaba dándose cuenta de que era importante escribir en minúsculas para darle un toque como más… minimalista a su bitácora. Pues hay que aclarar que si por algo destaca el blog de La Petite Claudine es por su “exquisito” gusto estético a lo Agata Ruiz de la Prada. Pero de eso hablaremos más adelante


Dios mío, no me maten! no sé nada de esa tal Petite Claudine…

Y bien, empezaremos por detenernos en uno de los aspectos, a simple vista, más llamativos de La Petite Claudine, aparte del ya mencionado aspecto visual. Hablo de la clara tendencia de su autora a redactar textos cuanto más retorcidos e ininteligibles mejor. Algo bastante propio de la gente que prefiere aparentar algún tipo de erudición o intelectualidad antes que facilitarle al lector su comprensión en la medida de lo posible y así resultar un poco más amenos, y, por qué no, de paso más divertidos. Dicha tendencia a la pedantería por parte de su autora repercute en la medida que en este blog nos encontraremos con tremendas parrafadas farragosas y cargantes, con un estilo a medio camino entre “Mondo Brutto” y “El blog de Borjamari”, complementados con otros posts que simplemente se limitan a mostrar fotografías (supongo que para tapar de paso una considerable falta de ideas, no vaya a ser que al final tenga que terminar hablando de las tapas de un libro… ups! si ya lo ha hecho) intentando reflejar la sensibilidad de su autora hacia imágenes de estética cool, ya que La Petite Claudine además de ser una muchacha muy culta que siempre escribe sobre libros y personajes que queda bien ponerlos -dado su dudoso interés- porque no los conoce ni Dios, es toda sensibilidad ante este tipo de imágenes la mar de chic.


Gracias a La Petite Claudine tipos como éste han aprendido que la estética y el diseño son algo fundamental

Retomando el estilo narrativo de La Petite Claudine, me gustaría dejar constancia aquí de uno de sus escritos tan característicos. Se trata tan solo de un pequeño fragmento extraído de uno de sus textos, donde nuestra protagonista habla de una cierta persona que, según dice, se encarga de ejercer de juez dentro de la sección de comentarios, ya sea entre los lectores como, inclusive, con el propio autor. Un tema sin duda de suma importancia que ya no nos dejaba pegar ojo.

En la blogosfera, el colectivo tiene efectos mucho más interesantes. Ya no es solo que la existencia del observador -en moderado número, el público; a gran escala, la audiencia- sea un factor determinante (del gato de Schrödinger a Bertold Brecht, esto ha sido explicado muchas veces). La distancia objetiva que se abre entre el autor de un libro o el director de una película se ha cerrado de golpe y el realizador ha bajado de su pedestal para convertirse en un igual, como el hijo de los vecinos que fue contigo al colegio y de repente se pone a hacer cortos. Y la tendencia más fuerte del colectivo para con un igual no es mejorar ni compartir sino normalizar y censurar, que en términos de laboratorio cultural son la misma cosa. Sigue leyendo… (si eres capaz)

Al leer algo semejante uno puede llegar a pensar desde un punto de vista bizarro que el verdadero objetivo de algunos de sus avispados lectores pase por sentirse un verdadero arqueólogo intentando descifrar el verdadero significado de semejantes jeroglíficos. Desde otro punto de vista que no sea éste me cuesta entender por qué goza de algún tipo de repercusión.


La Petite Claudine puede ser comprendida siempre que se contemple desde un prisma intelectual, como éste avispado lector

Por supuesto, no voy a dejar de comentar otro de los rasgos característicos de este blog, los posts con textos íntegros en inglés; algo que acaba por confirmar aquello que todos ya nos temíamos: La Petite Claudine no es una bitácora apta para todo tipo de público. Y si no, ¿por qué si su autora entiende inglés no se molesta en poner un breve resumen o una traducción digna en castellano para todo aquél que no entienda la lengua de W. Shakespeare? Supongo que la explicación es bien sencilla, ya que el lector de La Petite Claudine sólo puede disfrutar de este blog encontrando brillante la pedantería, algo de lo que adolece en gran medida su autora.

A favor, debo decir que la autora de La Petite Claudine tiene buen gusto a la hora de elegir imágenes de tías buenas (aunque, aparte de demostrar con que su autora es lesbiana, no vengan muy a cuento) o alguna imagen minimamente curiosa.