Fin de año con Pallús

Toda celebración donde exista la asociación Pallús y alcohol siempre va a ser digna de destacar, por eso la noche de fin de año no podía ser una excepción. Y es que nadie podría adivinar a simple vista que este chaval rechonchito y de apariencia mucho más reservada de lo habitual (hasta el punto de que muchas veces pensamos que es algo autista) pueda llegar a transformarse de semejante manera con el alcohol, siendo protagonista de historias como la que viene a continuación.


Pallús, antes de caer en el oscuro mundo de las borracheras.

Aquella noche todo iba viento en popa, todo eran risas, alcohol y fiesta. Hasta que al bueno de Pallus le entra un bajón. Entra en el lavabo y allí mismo le da un amago de desmayo. Entre Bosko y Gaikel, dos de sus amigos, se lo llevan fuera de los lavabos para que se ventile un poco. Pallús apenas reacciona. Hay que actuar. Antes de tomar cualquier decisión recurren al cuarto del grupo, Lopis, que al verlos empieza a vociferar visiblemente “alegre”: “¡he triunfao!, ¡he triunfao!”, y no les presta la menor atención. Bosko y Gaikel, alertados por la gravedad del asunto (la cara de Pallús no hacía más que palidecer) deciden tomar cartas en el asunto de inmediato y llaman a una ambulancia.
Gaikel, ante la decisión de Bosko de quedarse para rematar la faena con una hembra a la que llevaba toda la noche acechando, es el único que acaba acompañando al pobre Pallus hasta el hospital.

Al llegar al hospital, el personal sanitario enseguida acude a socorrer a Pallús. Pero justo en el momento en que le están inyectando el suero, Pallús despierta sobresaltado, mira a la enfermera, y grita: “¡¡Qué haces, puta!!”. Las enfermeras, lógicamente, se quedan perplejas ante semejante acción y vuelven su mirada hacia su amigo, Gaikel, intentando buscar alguna explicación. Gaikel, que sólo puede pensar en aguantar la carcajada, no articula palabra.
Poco después dejan aparcado a Pallús, que va en silla de ruedas, en un rincón, sin ninguna explicación. Su estado es sencillamente caótico: vomita con la cabeza hacia arriba provocándose el ahogo. Gaikel, harto de esperar mientras contempla aquel panorama, pregunta si se lo puede llevar. Le dicen que sí, pero tendrá que devolver la silla de ruedas. Al momento telefonea a Lopix y a Bosko, pero ninguno de los dos contesta. Así que coge a Pallús y la silla de ruedas, y se larga del hospital por su propio pie. Pallus, que ha perdido totalmente la facultad de hablar o gesticular, no opone la menor resistencia para que no lo saquen de allí, aún teniendo en cuenta el delicado estado en el que se encuentra.
Al salir del hospital, unos metros más alante, divisan una gran rampa que se avecina. Pallús es un chico bastante gordo, llegando a pesar más de cien kilos, y Gaikel, en aquel momento, un tipo demasiado cansado y debilitado por el exceso de alcohol y el transcurso de toda una noche. Dicha combinación provoca que a Gaikel se le resvale la silla de las manos y Pallús empiece a bajar cuesta abajo a una velocidad digna de una contrarreloj del Tour de Francia, hasta chocar contra una cera y salir despedido de la silla.


Pallús en los exteriores del hospital pillando la rampa.

Gaikel se lleva las manos a la cabeza, pero le queda poco tiempo para pensar. Recoge a su aun más malogrado amigo, que apenas consigue moverse, y decide llevarlo de nuevo al hospital y dejarlo donde estaba, así de esta forma podía escurrir el bulto.
Una vez en el hospital, por fin, consigue contactar con Lopix que finalmente acude hacia allí.
Esta vez es el mismo Lopix quien se encarga de coger la silla y sacar a Pallús del hospital. Pero al llegar a la misma rampa en la que Gaikel había perdido el control de la silla de ruedas donde descansaba Pallús, Lopix es quien no puede dominar la silla y se le resvala de las manos. Pallús, una vez más, empieza a bajar cuesta abajo a una velocidad endiablada, hasta empotrarse contra la misma cera que en el accidente anterior, saliendo despedido, una vez más. Vuelven a recogerlo, esta vez ya más muerto que vivo.

Bajo una mezcla de cansancio acumulado y desesperación, sólo se les ocurre empezar a dar vueltas por Andorra (allí estaban celebrando la noche vieja), donde la temperatura era de menos cinco grados, intentando que Pallús recobre el conocimiento. Al final, Lopix decide llamar a Bosko -su ídolo y amor inconfeso- y largarse de una vez por todas al hotel, cansados y hartos de seguir pasando frío. Quedan en un sitio y Lopix acude a pie hasta el lugar donde éste le espera (Bosko es quien lleva el coche). Pocos minutos después, Bosko aparece en el mismo sitio donde Gaikel espera junto a Pallús, en lugar de esperar a Lopix en el sitio acordado (algo típico de Bosko). Gaikel y Pallús, quien parece haber recobrado un poco el conocimiento, suben al coche, tiran la silla de ruedas a tomar por culo, y arrancan. Más de veinte minutos después se presenta Bosko, con los otros dos, en el lugar donde Lopix estaba helándose como un completo gilipollas mientras esperaba.

Los cuatro amigos aterrizan por fin en el hotel. Dos de ellos se acuestan mientras recapitulan en su cabeza todas las escenas pallusiles acontecidas aquella noche, otro, pensando en la hembra que se había acabado tirando, y el bueno de Pallús, una vez más, yace dolorido en la cama, a punto de encarar el nuevo día que se avecina sin entender de dónde proceden esos golpes y magulladuras que cubren su cuerpo.

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Cenas de empresa y similares

El pasado viernes tuvo lugar en mi empresa la acostumbrada cena típica de estas fechas, lo que conlleva todo un cúmulo de personajes arquetípicos de este tipo de reuniones, y que, a continuación, me gustaría citar. 


El momento de la cena. Posiblemente el único momento de unión a lo largo de la noche.

–Los que llegan tarde. Aquí podríamos incluir al 96% de los que acuden a la cena. Es norma en este tipo de celebraciones acudir de una a dos horas más tarde de la hora prevista, incluso en esta última en la que yo estuve más de la mitad de los comensales se presentaron pasadas dos horas y media de la hora acordada. Protocolo en estado puro.

–El chistoso. El típico que siempre se me sienta al lado en estas cenas. Trae aprendido todo un repertorio de chistes y paridas sacadas de Internet. Al principio incluso te puede llegar a hacer cierta gracia, pero cuando comienza a repetirse -casi siempre debido a la ingente cantidad de alcohol que ha ingerido-, sumado al cansancio que, debido al transcurso de la noche, comienza a hacer mella en tu cuerpo, llega a  resultar insoportable.


Boquepacha, ¿te he contado ya el de por qué los de Lepe se corren en los buzones? Jar!!

–El que se encuentra a los amigos. Suele ser costumbre en estas cenas acabar en algún pub o discoteca, y, por consiguiente, que alguno de los del grupo se encuentre a amigos a los que, al tener más relación que con los compañeros de la cena, terminará por acoplarse. Al cambiar de local él se quedará con la excusa de que llevaba tiempo sin verlos, y el resto continuará su rumbo preparado para seguir acumulando bajas.

–Los rajaos. Éstos nunca pueden faltar en cualquier celebración. Se largan antes de lo previsto empujando a otros que aguardaban indecisos a aprovechar para hacer lo mismo, lo que deja al pelotón repleto de bajas y listo para empezar su particular debacle.

–La que llora. El sexo femenino, especialmente, es propenso cuando ha bebido más de la cuenta a plantearse serias dudas o acabar haciendo alguna confesión mientras se pone especialmente sensible, lo que provocará que al final termine llorando; así que en este tipo de celebraciones no podía faltar esta típica estampa.


Mieerda, por qué he bebido más de la cueenta… y por quéee la vida me trata asíii… *snif!*

–El/la que divide el grupo. Como bien dijo Jorge en la última cena a la que acudí, es imposible que dentro de un grupo todos se pongan de acuerdo por mucho que lo intenten, pero aun resulta más difícil cuando a alguien, casi siempre en estado de embriaguez, impone como único objetivo acudir a un local determinado, aunque esto suponga pagar para una hora. Estos tipos o tipas son los mismos que provocan la típica situación en la que todo el grupo sale del local donde estaba y una vez fuera nadie comprende por qué está ahí. Ese instante de desconcierto es el que aprovechan estos sujetos para llevar a cabo su particular misión: crear la división total en el seno del grupo.

A partir de aquí lo más probable es que cada uno vaya por su lado y el grupo acabe dividido del todo y reducido al máximo. Unos acabarán largándose para casa hartos de discutir, otros incluso es posible que acaben sucumbiendo al/la aguafiestas de turno que ha pegado el último golpe de gracia a la unidad del grupo, y el resto acabará la noche sentado en algún coche o en algún portal fumándose unos porros. En fin, la unidad en las cenas de empresa y demás celebraciones por el estilo, la verdadera misión imposible

La bragueta

Esta mañana he salido de casa de lo más tranquilo. Como de costumbre, con las manos metidas en los bolsillos de mis tejanos para protegerlas del frío. Me he metido en el metro que, como casi siempre, estaba a reventar de gente, lo cual me ha obligado a buscar un hueco en el que poder apoyarme durante el trayecto. Al rato, he mirado hacia abajo -sin ningún propósito concreto- y me he dado cuenta de que llevaba la bragueta abierta, de par en par, de una forma exagerada, debido a que mis manos descansaban en los bolsillos provocando que el pantalón se tensara y obligase a la bragueta a abrirse más de lo normal. A sabiendas de que estaba rodeado de mucha gente, ha empezado a rondar por mi cabeza la posibilidad de que más de uno se hubiera percatado de aquello -como para no hacerlo. No tenía otra elección que la de ponerme manos a la obra cuanto antes para subsanar semejante descuido, y, a poder ser, con la mayor maestría y elegancia. Aunque, lamentablemente, había un pequeño problema… La bragueta era de botones, y es más difícil realizar la acción en un abrir y cerrar de ojos sin que parezca que estás haciendo algo raro. Finalmente, decidí ejecutar la acción con la mayor naturalidad posible, sin pensar en ello, como si estuviera haciendo la cosa más normal del mundo. Es la mejor manera de evitar miradas indiscretas, aparte de las que ya pueda haber, ya que si haces algo como un tipo raro, la gente puede observarte, pero si actuas con normalidad, sueles pasar desapercibido. Y de esta manera, botón por botón, e intentando ir lo más rápido que pude dentro de mis posibilidades (no me considero demasiado habilidoso con las manos) empecé a subirme la bragueta. Ni siquiera me importaba demasiado si estaba mirando o no la chica que estaba justo enfrente de mí -o al menos así lo hice notar- muy arreglada y coqueta ella, y que escuchaba uno de esos aparatos de mp3, a un volumen que podría escuchar perfectamente un sordo sin necesidad de ponerse auriculares. Cuando terminé de subirme la bragueta, entonces sí, la miré, primero a ella, para ver si podía leer en su cara que me había visto, pero no me lo pareció, y acto seguido al resto de personas que había a mi alrededor. Unos tenían la vista perdida, o miraban hacia abajo (es posible que quisieran disimular, quién sabe) Otros, toqueteaban el móvil o estaban demasiado dormidos como para percatarse de que alguien tenía la farmacia abierta. Es muy posible que nadie se hubiera dado cuenta. Y si lo habían hecho, disimulaban muy bien. Y no me extrañaría nada, puesto que por todos es sabido que la sociedad tiende cada vez más a hermetizarse y a tener menos en cuenta los problemas de los demás. Si es que ya uno no puede llevar la bragueta abierta sin que alguien mire, cuchichee, se ría, y esas cosas. O mucho menos aún, que se preocupe por él y le advierta con un gesto, o con dos sencillas palabras: “tsse… la bragueta”.

El típico post por Navidad

Han bajado las temperaturas en picado, lo cual es síntoma inequívoco de que sí, al fin llega la Navidad. La época que acapara mayor número de contradicciones. Por un lado, es la más entrañable y bonita para estar en familia, por otro, es la peor para estar solo. También es una fiesta consumista hasta resultar vomitiva, pero poseedora de esa ilusión de recibir cariño ajeno. Una época pastelosa a la vez que entrañable por los recuerdos que nos trae de la infancia.

 
Navidad, época de cogorcias y felicidad.

Y que yo soy otro consumista más alienado por estas fechas lo demuestran hechos tan simples como que el otro día fui a un bazar chino a investigar sobre los últimos artilugios navideños. Al entrar, enseguida salió a mi paso una china intentando encalomarme alguno de los horrendos arbolitos navideños que tenía expuestos. Yo, intentando despistarla, le dije educadamente que ya tenía uno, pero ella aún así no cesaba ni un momento en su empeño. Intenté quitármela de encima usando técnicas como centrar mi atención en otras cosas, mirando fijamente unas luces que había colgadas del techo, la china muy atenta a cada movimiento, me miraba sonriente con cara de “es Navidad, y pol eso me vas a complal”, y pasó de inmediato a venderme lucecitas navideñas. A mí sólo se me ocurrió contrarrestar su ataque diciendo que no tenía balcón donde ponerlas. Así que acto seguido, pasó a mostrarme toda la variedad de modelos que tenía para interiores (la muy…)

-Son muy grandes, no tengo espacio- insistí.
-Miral ésta, yo tenel más pequeñas todavía.

Pero la abnegada china -no precisamente una de las más atractivas que he conocido- renunciando a pillar la indirecta, continuaba sonriente y volcada en su labor de intentar venderme algún objeto navideño como fuera. Hasta que, aprovechando la entrada de un tipo al que debía atender, pude escapar ipso facto (me cuesta mucho decirles que no a la primera de cambio y cortarles el rollo a los vendedores convencidos de que les voy a comprar). Una vez fuera de la tienda, me di cuenta de que la china me había convencido. Así que fui a otro sitio a comprar el árbol  a otra tienda. Y es que, dejando a un lado lo feos que eran los de los chinos, no soporto los vendedores que intentan convencerme de que compre casi a la fuerza, y es precisamente en estas fechas en la que pueden aprovechar para sacar a flote el espíritu navideño que todos albergamos, cuando es más fácil encontrarlos. 
De hecho por alguna estúpida razón la Navidad tiene la exclusividad de la bondad, la solidaridad y demás valores éticos y altruistas. Sólo en esta época, mucha gente parece sentirse más bondadosa, educada y amistosa que el resto del año.

 
Navidad, una buena ocasión para apadrinar. A una negra subsahariana como ésta, por ejemplo; será pobre, pero anda que no está macizorra la tía.

Yo mismo, sin ir más lejos, conocí un caso bastante exagerado. En el bloque donde vivía, la vecina del primero era una vieja gorda, gruñona y sucia que siempre se enemistaba con buena parte de la vecindad. Se cabreaba de forma desmesurada por tonterías, como, por ejemplo, si se nos había caído algún juguete de nuestro balcón al suyo (yo y un amigo le llamábamos cariñosamente: Mercedes, el sapo, y la imaginábamos agazapada tras el toldo que cubría una pequeña parte de su mugriento balcón, esperando a que cayera alguna joven víctima para cazarla con su larga y viscosa lengua). Pero al llegar la Navidad, a Mercedes, le cambiaba la cara por completo. Si nos veía en el portal, a mi hermana o a mí, nos daba caramelos y nos pedía que le diéramos un beso -no podéis imaginar lo desagradable que resultaba, olía fatal-, además, como cada año, nos hacía responderle, casi obligados, a la targeta navideña que nos hacía llegar vía postal. Y eso que siendo nuestra vecina nos la podía meter directamente en el buzón. Pero, donde no hay.

Lo peor de estas fechas, es que a medida que vas haciéndote mayor apenas vislumbras ya en ella un sólo atisbo de magia, de aquella que antes te ilusionaba sobremanera. Muchos, además, se llevan la peor parte, la de pasarlas en soledad. Porque en estas frías fechas, donde se pone especial énfasis en todo lo referido a ternura y calor humano, el estar solo es lo equivalente a una puñalada trapera en el costado. Y con estar solo no me refiero tan sólo a no tener compañía de amigos y familiares (y basta de asociar soledad con “no tener compañía”), sino, sobre todo, a aquello que llegada cierta edad puede hacerse insoportable: no tener la compañía de alguien que llene tu lado afectivo y esté a tu lado en todo momento.

Y al fin, llegamos a la celebración con un mayor cúmulo de excesos de esta festividad: la noche vieja. Ésa en que, debido a los excesos de todo tipo y las juergas con colegas, tener pareja ya no se hace tan necesario. Pero claro, solemos adaptarnos a las fechas, no las fechas a nosotros. Excepto el caso de algún friki de mi pueblo, ya mítico entre nuestro círculo de amigos, de nombre Beto. Un tipo capaz de no acudir a la celebración que habíamos organizado en casa de un amigo por noche vieja, y donde aunque pareciera mentira hasta había mujeres, poniendo como excusa que había decidido quedarse en casa aprovechando que en fin de año Internet iba más rápido.

Poco más que añadir a este post, sólo que es posible que me lo tome para hacer un breve descansito festivo hasta el próximo año que ya está al caer. Aunque, conociéndome, no es de extrañar que me entre el mono y vuelva a postear de aquí a fin de año. Al menos aprovechar, eso sí, para desearos a todos unas felices fiestas y una buena entrada de año.


¿Aprovechará un fin de año más Beto para quedarse en casa y descargar más rápido de Internet?

(PD.- Esta foto me parece sencillamente insuperable)

El mundo de los blogs y sus “gurús”

Si en anteriores posts me volcaba en la parte positiva de los blogs, en éste, intentaré completar mi punto de vista aportando una visión bastante más realista sobre el verdadero panorama de los blogs en Internet, así como de su repercusión actual.


Los blogs son una putamierda, y este artículo tiene que darme la razón.

En primer lugar, hay que dejar claro que el mundo de los blogs es un fenómeno que, por lo menos en la actualidad, no goza de una importante relevancia, sobre todo porque mucha gente desconoce este medio, y otros tienden a ofrecer una visión y un concepto de los blogs superficial y torpe. Lo que contribuye a una nula demanda y al lógico posterior abandono por parte de sus autores, debido sobre todo a la falta de tiempo para ocuparse de él. Como prueba, el hecho de que muchos blogs interesantísimos acaben cerrando -como el caso que comentaba unos posts más abajo, cuando me refería a Pepsounds.

Si analizamos los blogs de éxito o supuestos “gurús” del medio, como podrían ser Ignacio Escolar o los Microsiervos, los cuales tienen una repercusión más allá de su círculo de enlaces y pueden volcarse de manera más completa con su bitácora, encontramos que la inmensa mayoría son un cúmulo de obviedades, casi siempre sobre tecnología o información, que muchas veces al estar copiadas íntegramente de otras fuentes resultan sumamente prescindibles, ya que todo lo que ahí se diga podemos encontrarlo fácilmente a través de otras páginas, o de manera más completa en un periódico. Además, la mayoría de estos blogs se dedican a enlazarse entre ellos, lo que ayuda aún más a que el resto de blogs menos conocidos, pero de contenido más original e inédito, terminen soterrados.
El resto de blogs que gozan de cierto éxito, cuando se apartan de esta constante, concentran sus esfuerzos en inflar su contador de visitas en lugar de ofrecer un contenido de calidad. Especialistas en autobombo como Casciari o autores machacones obsesionados con los concursos de 20 minutos, completan esta lista.

 
Míralo, con lo interesante que parece Escolar en la foto, y su blog va de noticias y frases copiadas.

En definitiva, los blogs son un fenómeno social que goza de mi simpatía, pero que, tristemente, corre el riesgo de extinguirse paulatinamente o al menos de costarle el cierre a numerosos blogs que bajo mi punto de vista merecerían seguir. Dentro de unos años, y después de pasar por una purga importante que aclare el superpoblado paisaje bloguero, quedará un limitado número de personas que se dedicarán a esto, el resto, se habrán hartado o, simplemente, habrán acabado sucumbiendo ante las limitaciones.

La invasión de la raza alienígena: “ki3”

Día 23 de septiembre.

Hace unos días, y movido por una inquietud creciente en mí, provocada por el visionado en exclusiva de una terrorífica película del director español Bigas Luna, y la posterior publicación de un reportaje en fecha X por el diario 20 minutos, me decidí a investigar sobre un tipo de sujetos que responden a una conducta primitiva e impropia de una cultura, presumiblemente, en desarrollo como la occidental.
En un primer momento, creí encontrarme ante el eslabón perdido de la evolución. Más tarde, a fuerza de observar y analizar la conducta de estos sujetos, totalmente similar entre ellos y con unos rasgos lo suficientemente definidos y diferenciados del resto de la sociedad, acabé reconduciendo mi investigación hacia otro punto aun más extraño y oscuro que el anterior. Mi teoría evolutiva daba paso ahora a algo más complejo. Comencé a pensar que esta clase de sujetos vivían dominados por algún ente o especie extraterrestre que manipulaba sus mentes a su antojo.
A continuación os relato los puntos más destacados de mi teoría, a la que he denominado: teoría de la dominación terrícola de la raza “ki3”.

Como ya apuntaba, creo que esta raza está intentando adueñarse de mentes terrícolas, por lo que, sabiamente, está utilizando las mentes más fértiles, es decir, las de nuestros hijos. Además, su dominación está teniendo sus primeras víctimas en los barrios más bajos, donde la incultura, bastante más arraigada en la periferia, hace más viable el principio de su dominio terrestre.
Por algún motivo que todavía desconozco, entablan una especial relación con chicos/as de otras etnias, llegando a copiar sus costumbres, lenguaje, folklore, indumentaria, etc. Inclusive, derivando en una especie de admiración hacia esa etnia.

Día 24 de septiembre.

El lenguaje escrito que, al parecer, están intentando instaurar, es una mezcla subversiva de signos, números y letras minúsculas y mayúsculas alternadas sin ningún tipo de coherencia, donde también destaca un gran número de faltas de ortografía -imposible cometer algunas de ellas incluso a propósito-, así como clamorosos errores sintácticos. La función de su lenguaje en expansión es posiblemente la de provocar la ira del resto de la humanidad para derivar en algún tipo de guerra o confrontación, con el posterior intento de dominación del planeta. Su lenguaje críptico apunta a una nueva forma de comunicación que tan sólo los más osados son capaces de leer y/o descifrar en su totalidad. Y ríanse ustedes del bueno de Champollion.
He aquí un ejemplo:
“3I j3NT3 1 sALuO tO xULo D3 lOs kIeS + x1NgoS I k BibA cAmArON i AzE !! MuACs A mIs NinYoS !!”

En el lenguaje oral, al igual que en lo referido a comportamiento, muestran una comunicación que sigue recordando en algunas facetas a nuestra especie en su época más primitiva. Tienden a comerse letras y a pronunciar palabras con un extraño deje que tiende a enfatizar la “j” sin necesidad de que en dicha palabra exista. Emiten también gracietas que van secundadas por risas estridentes y desagradables, vociferando continuamente.

De momento, y por hoy, abandono el diario hasta nuevo aviso.

Día 26 de septiembre.

He descubierto además, que estos especímenes intentan desbancar al establishment a base de pegar palizas a los pijos. Esta es una respuesta de uno de ellos a la pregunta: ¿por qué odiáis a los “pijos”? Obviamente la transcripción que leerán a continuación ha sido hecha por un periodista, y no por él mismo.

“Son lo peor de la sociedad y los que nos provocan y nos buscan. Siempre nos miran mal, por encima del hombro, con cara de asco por vestir Nike. Simplemente por ser canis aunque nunca nos insultan. Sin embargo, saben como buscar pelea. De hecho, eso es lo que hacen.”

Toda una filosofía de vida. Y es que vestir la marca Nike (tiene que ser específicamente esta marca), siempre ha sido motivo de indignación entre la pobre gente que tiene que vestirla por el simple hecho de tener que soportar continuamente el acoso de una sociedad que se atreve a mirarte por encima del hombro. Algo que en estos sujetos provoca un enorme sentimiento de odio e indignación que después transforman en agresividad hacia otros seres humanos.
Aunque lo más curioso de todo es que esta especie, en un acto de autodestrucción, también se dedica a acabar consigo misma, lean esto:
“Además, Chuki defendía el respeto que un ‘kie’ ha de ganarse ante los demás para no ser víctima de agresiones por parte de sus mismos compañeros”.

Me disculparán el comentario, pero menuda especie más rematadamente tonta.

Día 27 de septiembre.

Hoy he hecho un hallazgo más en mi investigación sobre estos entes extraños. A base de distintos archivos de la red y otras fuentes, que no estoy autorizado a revelar públicamente, he descubierto que, además, se reproducen con una facilidad y velocidad pasmosa, asegurando una propagación más rápida y eficaz de su especie. Esto lo averigüé al comparar la fecha de embarazo con la de nacimiento de la mayoría de sujetas que presentaban síntomas de estar dominadas por estos entes extraños. Sin duda, es muy común ver a las hembras embarazadas a una edad bastante temprana. Aquí una foto de un arquetipo de hembra “ki3”:

Hay que señalar también, que la reproducción suelen llevarla a cabo siempre entre ellos mismos. Además, cuanto más pinta de macarra y menos intelecto tiene el macho más atrae a la hembra.

Día 1 de octubre.

Creo que su propagación empieza ya a ser un hecho. Mi vista se nubla intentando descifrar, a través de numerosos mensajes en foros tunning, su verdadero objetivo en nuestro planeta. Por favor, ruego que si sus hijos han caído bajo esta especie de plaga, no intenten hacerles acabar la ESO, no lo conseguirán. Estos entes son muy poderosos, y una vez instaurados en un cerebro sus efectos son irreversibles, haciendo que los chicos tengan su máxima aspiración en trabajar en el andamio y las chicas aspiren a ser cajeras de supermercado o peluqueras. El único libro que tocarán en su vida será como mucho la teórica del carné de conducir. Para, acto seguido, empezar a gastar su sueldo en accesorios para tunear su buga. Por favor, padres, acaben con ellos sin contemplaciones. Acto seguido, si no pueden contener tanta vergüenza ajena reprimida por tener un hijo así, córtensela, lo entenderé. Y digo todo esto desde la más absoluta cordura.

Debo salvar a mi especie de esta catástrofe y no dispongo de mucho tiempo. Recibiréis noticias mías en breve.

Los blogs

Hago un alto en lo que viene siendo la tónica de este blog para hacer un balance, a modo de reflexión, de lo que ha sido mi propia experiencia con los blogs a lo largo de casi dos años, cuando comencé a sumergirme de lleno en ellos.

Para empezar, no puedo evitar hacer mención a la inevitable repercusión de los blogs, los cuales, con el transcurso del tiempo, han acabado por imponerse como medio habitual de difusión en internet, dejando a un lado las páginas web. Sólo hay que ver que actualmente todo funciona a través de los blogs: conocemos muchas de las últimas notícias a través de un blog, leemos nuestros artículos favoritos a través de un blog, sabemos de las inquietudes, intereses, neuras, etc, de cualquier persona, a través de un blog… Cualquiera tiene acceso a tener un blog propio, lo que significa que, a través de ellos, leemos puntos de vista e inquietudes de personas que tal vez jamás llegaríamos a conocer de otra manera.
Creo que la repercusión de los blogs en internet es tal que incluso me atrevería a decir que aun es demasiado pronto como para hacer un balance capaz de englobar toda su dimensión.

Al principio, y debido a mis nulos conocimientos del medio, creía que los blogs eran simples diarios, sin más, donde la gente acostumbraba a contar cosas tan interesantes como: “hoy me he levantado, he ido a hacer pis, he almorzado….”. Pero a medida que el número de blogs crecía, más y más, era más fácil que acabara en alguno de ellos, y también al ser cada vez mayor el número de blogs, también tenía más posibilidades de caer en alguno que fuese de mi agrado. Así, fui ampliando mi punto de mira. Y descubrí verdaderas maravillas como Pepsounds, un blog sublime, ya cerrado, que me empujaba a conocer y descargar temas como un auténtico cosaco; a este blog le debo el haber conocido canciones tan maravillosas como He Hit Me (And It Felt Like A Kiss), de The Crystals o Daddy, you just gotta let him in, de Satisfactions, las cuales, ya forman parte de mi vida. A partir de ahí fui trasteando entre sus enlaces y me enganché sin remedio. Después de Pepsounds, vinieron más y más.
Enseguida me puse manos a la obra y cree mi primer blog, una especie de esbozo de lo que terminaría siendo el estilo preponderante del resto.
Más tarde, descubrí el blog de Mr. Glasshead, uno de los mejores que conozco, aún a día de hoy, después de no sé cuánto tiempo sin que su autor escriba un sólo post. 
Y así progresivamente, fue creciendo mi interés, siempre intentando encontrar algún blog que colmara de alguna manera mis inquietudes. Y no sólo eso, sino que me permitiera también conocer el interesante punto de vista de sus autores. Así es como fui dando, progresivamente, con La libretita de Buda, un visceral retrato de un bloguero d.p.m., La Espiral Roja, una chica con multitud de inquietudes que la hacen crecer continuamente, el blog de Kuroi Yume, el tipo que tiene el “honor” de haber firmado el primer comentario de este blog, además de tener un excelente blog de cine de terror y fantástico, PPBC, la productora amateur de Rubén Latower, un tipo que es todo entusiasmo y que, por supuesto, eso hará que consiga cada meta que se proponga, Rosenrod, un devorador de cine que siempre nos tiene a la última, y así podría seguir y seguir…. y creo que siempre me dejaría a alguien por el camino.

Pero no todo ha sido tan positivo, por decirlo de alguna manera, en el transcurso de mis vivencias a través de los blogs. Prueba de ello es la polémica que desde hace tiempo persigue a éste. Cuando me propuse hacer una sección donde me dedicara a hacer críticas a otras bitácoras, sabía del riesgo que corría, pero tampoco me imaginaba que habría gente capaz de molestarse tanto por este tipo de cosas. Por ejemplo, a raíz de una de estas críticas los “afectados” han comenzado a dejar comentarios no demasiado agradables con mi seudónimo en otros blogs, lo cual me parece bastante de mal gusto, ya que me puede crear problemas con otras personas con las que no tengo ningún tipo de polémica.
No entiendo como en algunas personas las críticas pueden suscitar este tipo de comportamiento, de hecho, y creo que ya lo he manifestado en más de una ocasión, a mí me encantaría que me hicieran una, incluso, en este caso en concreto he llegado a “entrar en el trapo”, al ver que las cosas no podían ir a peor, para, entre otras cosas, ver hasta qué punto son capaces de verter toda su rabia en las críticas hacia el blog, o incluso hacia mí, y, a partir de ahí, extraer las más crueles para mejorar si es necesario. 

Aparte de esto último, ya os digo, el balance sigue siendo bastante positivo, y por el momento, y aunque lo he pensado en alguna ocasión -y no por falta de ideas, sino más bien por falta de ganas-, no abandonaré el blog y continuaré posteando en la medida que me sea posible. Me temo que ahora se avecina una temporada con bastante trabajo, después del parón de este último mes, y tal vez no pueda seguir haciéndolo con tanta asiduidad como hasta ahora.
Un saludo a todos y espero seguir viéndoos por aquí, esos 5 ó 6 comentarios que suelo ir acumulando en cada post me bastan para continuar.